Saturday, March 26, 2005

 

1-1-2002 CONVOCATORIA ARGENTINA


CONVOCATORIA ARGENTINA


Toda la clase política es responsable por la ruina de nuestro país.
Por esto no es posible salir de la crisis con los mismos protagonistas.
La estupidez y brutalidad de De La Rúa y Cavallo, permitió que
comprendiéramos por fin que sus únicos propósitos eran beneficiar a su clase corrupta y los extranjeros que la mantienen.
Estos que asumieron ahora son más peligrosos -los Menem, Schiarettis, Rodríguez Sáa, Ruckauf, Duhalde- porque son astutos. Saben mentir hábilmente, dividir a las fuerzas que temen, convencer con dádivas, pero sus objetivos son los mismos.
Unifiquemos nuestras propuestas, para evitar que el fuego de libertad nacido en estos días sea nuevamente ahogado por estos siniestros bomberos de la injusticia.

Propongamos:
-Inmediata renuncia de toda la clase política, excepto los
estrictamente necesarios para la conformación de un minigabinete de crisis cuyo único mandato sea cumplir los puntos que siguen:

-Convocatoria a una gran asamblea popular, en cada ciudad argentina,
en cada barrio, que elija por voto directo y público a las mejores personas de su comunidad, preferentemente si no son políticos,
militares, dirigentes sindicales, grandes empresarios o curas.

-Conformación de un Gobierno de Unidad Nacional con estas personas, reduciendo a la mitad los cargos políticos en toda la Nación.

Este gobierno tendrá como tarea principal reformular la política y la economía argentina partiendo de bases nuevas.

Queridos amigos, trabajemos sobre esto urgente, y difundamos esta
propuesta.
Dios bendiga a los millones de bienintencionados de nuestra Patria.

Julio Carreras
Periodista - Escritor
Domingo, 30 de Diciembre de 2001 10:08 a.m.



- COMENTARIOS -

Tue, 1 Jan 2002

Estimados amigos:

He recibido numerosos comentarios acerca de la CONVOCATORIA ARGENTINA, que ante el extraordinario despertar político de nuestra Patria decidí enviar hace un par de días (para quien no la recuerde, adjunto una copia en formato sólo texto). La mayoría a favor, como la del compañero Alfredo Félix Pérez Arauzo, de la Patria Grande y otros que sería largo mencionar e injusto hacerlo sólo de manera parcial.
Esta convocatoria ha tenido ya su discreta difusión; algunos medios radiales, de internet, diarios y televisión (principalmente de Buenos Aires y Venezuela, EEUU (Miami), España, Cuba) la han publicado o comentado en programas informativos.
Esto tiene su importancia, pero más la tiene que circule masivamente por medio de e-mail o como fuese entre sus verdaderos destinatarios: los argentinos comunes, aquellos que hoy no se sienten representados por las estructuras políticas, militares, económicas y sociales que los oprimen.
Anoche me llamó un viejo amigo desde Córdoba. Dijo que en esta ciudad estaban organizando grupos que impulsan la gran Asamblea Popular, en todos los barrios, que es núcleo de esta propuesta. Eso es lo que debemos hacer. Dejar de hablar mucho ya y hacer. El futuro de nuestros hijos y de nuestros nietos nos lo reclama.
Es necesario hacer otra vez el intento de quitarles de encima esta pesada carga de zánganos y parásitos que nos desangran. No podemos dejarles como herencia la condena de seguirlos manteniendo con sus padecimientos. Córdoba es la segunda ciudad más importante del país, y posiblemente la más importante políticamente, junto con Buenos
Aires, así que enhorabuena que allí se esté trabajando para evitar que los corruptos se vuelvan a organizar e instalen otra vez el engaño.

Críticas

También he recibido críticas, para ser preciso tres. Una la de un milico, ex represor, de la cual no me ocuparé en absoluto, en primer lugar porque él ni sabe que yo tengo la nota que envió a sus amigos torturadores y asesinos donde intenta descalificar la propuesta. La obtuve por medio de mis amigos que observan con mucha atención a este otro cáncer -los represores- aún latente en muchos sitios de nuestra patria, luego que fueran derrotados estrepitosamente en 1982.
Los otros dos provienen de personas que participan en el peronismo y el radicalismo, me merecen respeto (como toda persona normal) y por ello escribiré estos comentarios a sus cuestionamientos.
Estos -los cuestionamientos- se refieren principalmente a tres puntos:
1) Mi denostación global a la clase política, que los escandaliza.
2) La necesidad de que el país sea administrado por personas idóneas y no por cualquier persona. Para no traicionar sus palabras con mi memoria subjetiva, he aquí el párrafo completo donde se desarrolla el tema: "Hacer asambleas de ciudades y barrios para elegir nuevos representantes se parece mucho a la construcción de los soviets de obreros, perimidos desde el tiempo en que nacieron. Además, ¿porqué
"mejor si no son curas, ni empresarios, ni militares, ni políticos" aquellos que se elijan? ¿Qué se pretende, que sean verduleros, desocupados, estudiantes, amas de casa? ¿No tendríamos más Congreso de la Nación? ¿Cómo va a gobernar el gobierno de "unidad popular"?, ¿cómo harán las leyes los representantes de los barrios, las amas de casa elegidas por la pueblada?, ¿qué parámetros universales, justos y absolutamente democráticos se usarán para ungir a estos nuevos representantes?, ¿será solamente la virtud de no robar o no saber cómo hacerlo desde la función pública?".
3) La supuesta volubilidad de la clase media (también con algunas caracterizaciones medio peyorativas, como decir que "luchan por sus depósitos bancarios"), la cual clase media aparece protagonizando centralmente esta gran movilización que vive hoy nuestra Argentina.
No más preámbulos.

Clase política
Puedo criticar a la clase política con propiedad pues he crecido en una gran familia provinciana ("gran" porque somos muchos) de donde salieron varios políticos. Luego de la lucha revolucionaria de 1955-1973 se obtuvo elecciones semilibres en la Argentina. Yo tenía en junio de 1973 23 años y acababa de quedarme sin trabajo por haber renunciado luego de pelearme con un patrón brutal. Mi tío que recién acababa de ser elegido diputado obtuvo de inmediato mi nombramiento como Jefe de la Imprenta de la Cámara de Diputados. Sin duda estaba convencido de que iba a hacer un buen trabajo, pues me conocía. Pero ello no absuelve su actitud. Lo correcto para cubrir cualquier
puesto es: concurso de antecedente, prueba de idoneidad. Sin embargo lo contrario (lo que se intentó hacer conmigo, que no lo acepté), tiene un nombre por todos conocido: "acomodo". Este tipo de conductas fue siempre lo habitual en la clase política argentina.
Pues bien, lo de mi tío es una niñería si se tiene en cuenta que el diputado nacional Barberis de Santa Fe (absolutamente desconocido para la mayoría de la población), tiene cuatro hijos con pensión graciable (un beneficio destinado a ancianos o discapacitados); una chica de 19 años, y tres varones, uno de 16, otro de 12 y otro de 9, si la memoria no me falla (el asunto fue denunciado por Jorge Lanata, entre muchos otros semejantes, en su programa Detrás de las Noticias, Canal 2 de Buenos Aires, la documentación probatoria fue mostrada en Cámaras). Aún esto es un negocio menor de diputados como Barberis (quien rodeado de gorilas se negó a atender a la periodista). Estos tipos (como dice Lanata) "están acostumbrados a morfarse un Plan Trabajar cada vez que van a la confitería" *
La coima repartida en el Senado, según dijo su propio presidente Chacho Álvarez, rondaba los ocho millones de dólares.
Esta clase política es la misma que viene estafando al país desde los años 50 y acumulando experiencia para sobrevivir caiga quien caiga. El deplorable Antonio Cafiero es un ejemplo paradigmático: desde los 24 años (ahora tiene cerca o quizá más de 80 y sigue currando), Cafiero se encaramó en puestos políticos de importancia, y luego logró meter a sus hijos. Quienes hoy simulan ser muy sensibles a los reclamos populares y posan de progresistas, pero no renuncian a manejar presupuestos personales indignantes, teniendo en cuenta que en nuestro país hay miles y miles de personas con títulos universitarios o técnicos sin trabajo, vendiendo chucherías en las calles para poder dar un pedazo de pan a sus hijos cada día.
¿Pero por qué me afano en demostrar esto? Se podrían editar cientos de tomos solamente con los actos de corrupción de la clase política argentina, empezando desde 1852 hasta la actualidad. Cosa que por otra parte todo el mundo lo sabe, como demuestran los cacerolazos que no cesan -ni cesarán gracia a Dios**.
Respecto de los militares creo que tampoco nadie tiene dudas ya en nuestro bendito país que esa casta de asesinos y torturadores no puede gobernar otra vez nuestra nación (nunca debió haberlo hecho).
Astiz es su ejemplo paradigmático: fingió de un modo repugnante interesarse por los problemas de las Madres que buscaban a sus hijos desaparecidos, para ganarse su confianza y luego hacerlas secuestrar y asesinar. Más tarde torturó y violó salvajemente a una adolescente sueca, lo cual le trajo las mayores consecuencias y por eso se conoce el caso, pero asimismo era un torturador y violador constante de muchas mujeres, algunas embarazadas. Ese cobarde cuando tuvo que luchar en la guerra de las Malvinas se rindió sin vacilación la primera vez que debió enfrentar a un ejército de verdad.
¿Curas? Se sabe que hoy los obispos han logrado entrar a la nueva lacra económica de los jubilados de privilegio, emparejándose en sus sueldos con los jueces (unos 4.800 dólares o más por mes). Indigna que mientras los ancianos que trabajaron toda su vida sin faltar un día en tareas dignísimas y esenciales para el desarrollo de la nación, como torneros mecánicos, oficiales albañiles, etcétera, y de quienes debemos sentirnos orgullosos, hacen largas colas de dos o tres cuadras bajo el sol, para que a veces les nieguen sus salarios de 200 o 300 dólares, haya "sacerdotes de Cristo" (quien dijo: las aves tienen su casa, pero el Hijo de Dios no tiene dónde apoyar la cabeza), supuestos sacerdotes, estén cobrando esa suma que alcanza holgadamente para mantener a dos familias de 8 miembros cada una.
Ellos también tuvieron su cuota de colaboración con los militares asesinos que usurparon el gobierno desde 1976 a 1982 en la Argentina. También se podría hacer una enciclopedia con las estafas a la comunidad de los curas desde que comenzaron a apartarse de la doctrina cristiana y formaron una corporación, allá por el siglo IV después de Cristo.

Idoneidad de los gobernantes

"Quien gobierna bien su casa, puede gobernar a la comunidad", decía Lao Tsé, allá por el 1600 antes de Cristo. Ambos críticos de mi propuesta opinan que la "gente común" no está capacitada para gobernar.
Por el contrario, opino que quienes no están capacitados para gobernar son los políticos. Si yo fuese dueño de un supermercado a ninguno de ellos le confiaría la caja. Son terriblemente peligrosos -los políticos- pues ellos no se han puesto objetivos de bien común o ni siquiera profesionales (ese discurso lo utilizan para los giles) sino única y exclusivamente llenar sus arcas y beneficiar a quienes incorporan al radio de sus afectos (sus esposas e hijos, amantes, bastardos, cientos de prostitutas de locales adonde asiduamente concurren, amigotes, allegados, etcétera).
En contraposición he conocido a lo largo de mi vida (gracias a Dios) a decenas de personas honestas, equilibradas, sensibles, solidarias, inteligentísimas, talentosas, buenos padres, buenos hermanos, buenos amigos, buenos vecinos, con títulos o sin ellos, de quienes ni la televisión ni la radio ni los diarios han dicho jamás una sola palabra.
Ellos son infinitamente superiores a los políticos, ellos son los verdaderos argentinos. Hay varios en cada barrio, hay cientos en cada provincia, hay miles en todo el país.
Ellos son quienes deben representar al pueblo y gobernar: precisamente porque nunca han apetecido cargo alguno ni les interesa el beneficio personal más allá de lo que puede aspirar una persona de clase media común.
Quienes intentan agitar el fantasma del "comunismo" para asustar a la gente respecto de propuestas que vulneren los intereses de los corruptos deben saber que ya no es posible hacer eso, como acostumbraron en los tiempos de los militares terroristas y
asesinos. La gente no se traga ese bolo ya. La gente ha descubierto que los políticos mienten como una norma permanente, y con la misma perversidad que la Coca Cola nos vende un líquido inútil por millones de envases, ellos nos venden su existencia inútil seduciéndonos con programas que no cumplirán jamás. Las campañas políticas lo son en verdad de marketing, su verdadero sentido es vender productos a la gente (con el agravante de que luego no se entrega la mercadería) y no presentar perspectivas políticas reales, por lo cual deben ser abolidas completamente de la vida política argentina.
Quienes intentan agitar el cuco del comunismo o "los soviets", ¿podrían decirme si es cosa mejor el brutal apropiamiento de los ahorros de miles de personas que con esfuerzo y sacrificio lograron juntar 10, 20 o 30 mil pesos a lo largo de toda su vida, por medio de golpes de banco autoritarios, como los que llevaron adelante en varias oportunidades Cavallo, De la Rúa y Menem?... Conozco a varios ahorristas, todas personas dignísimas, que hasta hoy no pudieron recuperar sus ahorros desde el penúltimo golpe bancario de Menem, en 1990... ¡Y es gente humilde, maestros, empleados públicos, que cada mes se privaba de 20 o 30 dólares, no iba de vacaciones o hacía otros sacrificios para poder dejar un poco de dinero a sus hijos!...
¿Este es el paraíso "democrático" que nos quieren vender como superior al comunismo?...

La clase media

Tanto la ultraizquierda como la derecha política (toda la actual), junto a la burocracia sindical y los grandes ladrones aventureros a quienes se menciona aquí como "empresarios" (Macri, Yabrán y los cientos como ellos que hay a lo largo y ancho de nuestro extraordinario país, pues a pesar de todos ellos aún existe)denostan a coro contra la clase media.
Esto tiene una razón de ser. Por una parte, la clase media ha estado acostumbrada en nuestra hermosa Argentina a un nivel de vida digno, obtenido gracias a sus propios esfuerzos, y no va a renunciar fácilmente a esa dignidad que le corresponde por derecho.
Precisamente ese buen nivel de vida (de los años 50, 60,70) ha permitido que varias generaciones de clase media se eduquen regularmente al más alto nivel.
Por algo nuestros intelectuales, profesionales y técnicos son valorados en lugar preponderante por cualquier país del mundo. Y nos asombraríamos al ver -por medio de las estadísticas- que en miles de laboratorios, fábricas, empresas de todo tipo, en Europa, Estados Unidos o cualquier otra región del mundo... siempre hay algún argentino en puestos clave.
Quiero decir con esto: la clase media tiene un criterio independiente y algo que a nadie debe faltar: respeto por nosotros mismos (tengo la suerte también de verme incluido en este sector de la sociedad). Por ello es la más difícil de controlar, tanto sea a través de doctrinas totalitarias (como las de los ultraizquierdistas) o manipulaciones coercitivas (como las del márketing político).
El hecho de que este sector de la sociedad haya soportado el tremendo retroceso impuesto brutalmente primero por la dictadura militar y luego por la corrupta clase política, que los haya permitido en silencio, no significa que no haya comprendido lo que le estaban haciendo. Simplemente sentíamos que no podíamos hacer otra cosa que soportar y esperar mejores momentos (que indudablemente están llegando).
La clase media ofrendó a la Argentina la mayor parte de los mártires de los años 70. Fueron muchos de sus mejores hijos quienes tuvieron la hidalguía y el coraje de luchar por sus hermanos más necesitados y nuestra Patria, siendo que a ellos en realidad no les faltaba básicamente nada de lo que se necesita para vivir bien. Ellos fueron asesinados, torturados, desaparecidos, sus hijos robados por los militares financiados por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.
Ahora vuelve (la clase media) a reclamar lo que por derecho nos corresponde. Es lógico. Es una acción pendular inexorable de la Historia.
No debéis olvidar que las mayores revoluciones de la historia las hizo siempre la clase media. Por lo cual es probable que se avecinen tiempos muy estimulantes y esperanzadores en nuestro país.

Gobierno

No nos hace falta que sigan gobernando las mismas bandas de sinvergüenzas y estafadores que esperaban agazapados que termine la dictadura militar (la gran mayoría colaboraron con ella) para abalanzarse sobre las ya saqueadas arcas de nuestra nación.
Por el contrario, nos debe preocupar más que logren establecer un gobierno y no que zozobren interminablemente, como hoy. Mientras los corruptos tiemblen, será una situación promisoria para nuestra nación. Ellos son los responsables de la miseria y el dolor de millones de argentinos, la gran mayoría de nuestro país, la VERDADERA ARGENTINA.
Por lo cual el propósito inclaudicable hoy debe ser:
OBTENER PARTICIPACIÓN DIRECTA DEL PUEBLO EN LAS DECISIONES.
En cada barrio de todo el país debe deliberar la gente y elegir quienes los representen. Sin ningún gasto electoral. Simplemente a viva voz. Y elegir no a quienes se postulen, sino a quienes no quieran postularse (quienes no quieran en serio, no como la farsa que hacen algunos políticos para engañar).
Y con estos representantes genuinos, constituir una gran Asamblea Nacional, que sea la responsable de establecer los lineamientos políticos, económicos, educacionales, sociales y legales dentro de los cuales debemos empezar la reconstrucción de nuestra Nación, destruida por estos miserables traidores a la Patria desde los años 50.

Por hoy he hablado suficiente.
Me despido con un gran abrazo y mis deseos de que el año 2002 (suerte, porque es capicúa) sea para los argentinos un año de Libertad.

Julio Carreras
Escritor - Periodista



* Para los que no son argentinos: el Plan Trabajar es uno de los tantos recursos asistencialistas que inventó el gobierno para calmar un poco a los desocupados. Se otorga por dos o tres meses, bajo contrato, y consiste en pequeños sueldos de entre $ 150 y 200 para realizar trabajos como cuidar plazas, tejer, bordar, o en muchos casos meramente cumplir horarios en ciertas dependencias gubernamentales.

** Cuando digo Dios me refiero al Dios de la Bondad, el Padre de Nuestro Señor Jesucristo, o Alá, o los venerados por todas las religiones del bien, y no el dios a quien invocan en la carátula del dólar ("In God we trust") de quien tengo serias sospechas pueda tratarse efectivamente de Satanás.



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